En gran medida las emociones que experimentamos son transitorias, impermanentes y efímeras
Las emociones son respuestas a eventos específicos en nuestro entorno o a nuestros pensamientos. Una vez que el evento ha pasado o la situación cambia, la intensidad de la emoción tiende a disminuir.
Aunque la reacción inicial es breve, lo que a menudo prolonga una emoción es nuestro pensamiento. Si seguimos rumiando sobre el evento que desencadenó la emoción, o si creamos narrativas mentales alrededor de ella, podemos reactivar y sostener esa emoción mucho más allá. No es tanto la emoción en sí misma la que perdura, sino la "elección" (a menudo inconsciente) de mantenernos en ese bucle emocional a través de nuestros pensamientos.
Aunque el impacto y las "huellas" que dejan las emociones en nuestra experiencia y memoria pueden ser duraderas, las sensaciones corporales y la intensidad de una emoción en sí son intrínsecamente efímeras. Reconocer esto puede ser útil para no quedarse "atrapado" en las emociones especialmente del polo negativo.
¿Te reconoces en esta información?
¿Como es tu relación con tu mundo emocional?
En la próxima publicación compartiremos algunas acciones para disminuir progresivamente la intensidad de las experiencias emocionales

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