Durante nuestro transitar por la vida experimentamos situaciones y etapas que no son como queremos o no están alineadas con lo que esperábamos. Aceptar lo que no podemos cambiar es vital para continuar en nuestro proceso de transformación.
Ante aquellas situaciones que
identifiquemos como generadoras de incomodidad o malestar, uno de los primeros
pasos es analizar si está en nuestras posibilidades cambiarlas, si es así
adelante entonces; dedicándonos a diseñar o generar para luego ejecutar un plan
de acción ese podría ser el siguiente paso.
Si esa situación o circunstancia
no es posible cambiarla entonces el camino es la aceptación. Aceptar pasa
primero por comprender la situación no solo en el plano mental o de las ideas
sino en el más importante en el emocional, es en ese plano donde radica la
verdadera comprensión…
Reconocer y valorar lo que
tenemos en nuestras vidas en lugar de céntranos en lo que creemos que nos hace falta
o no es como deseamos, es otro paso hacia la aceptación: Reconocer, Valorar y Agradecer,
nos aleja del sufrimiento o del malestar de aquello que no está en nuestras
manos cambiar.
Tal y como afirma de forma
brillante Gerardo Schmedling: “la aceptación rompe el hechizo del sufrimiento y
nos libera para accionar generando una nueva realidad”

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